martes, 27 de septiembre de 2011

Rojo

Te he dibujado un poema con las yemas de mis dedos,
imagina que tan desgastada está mi piel,
luego de tantos intentos de perfeccionismo que me caracterizan.

Te he pintado y delineado de diversos,
tantos o más colores que los del arcoíris.
De colores rarísimos. Tantos, que la memoria solo se recuerda uno:
ROJO.



Es que he recorrido y rehecho el trazo tantas veces que mis dedos están sangrando.
Ten compasión de mí y de las marcas que he dejado,
Mil disculpas por los restos del fluido de mis venas
en la punta de cada una de tus obsesionantes pecas.

Deduzco que así, sangrando, memorizo de una vez todas tus
líneas, tus tangentes, tus secantes, tus perpendiculares, tus senos y tus cosenos.
El contraste de tu lánguido cuerpo y mis agresivas caricias han causado la fuga de las sábanas.

Mi piel está en carne viva, muy viva,
casi tanto que ahora tiene voz propia y grita.
Ha llegado a su punto máximo el color chorreante de mis dedos comparado a tu centro.

Tu centro es un ser fosforescente.
Que cual platillo principal,
no pierdo de vista y aparto para el final.
Casi a punto de expirarse el líquido circulante de mi cuerpo,
rosando el clímax de la exactitud sensorial, donde el Rojo pierde su importancia y estallan miles de colores…

Me atrevo a mirarte una vez más,
tu rostro enrojecido y tu boca bulliciosa,
han reposado en el último suspiro
que el aliento me permite.

Mis manos, uniéndose a la participación de mis dedos
ya conocen la ruta hacia el centro de tu ser.

Con los ojos entrecerrados me disuelvo, te deshaces, nos mezclamos, nos unimos, no nos separamos.

Quedamos como empezamos. Yo aquí y tú allá.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Un respiro


Respira lento, lento,
Como si te sobrara el aire,
Como si te abrazara el viento.

Respira lento, lento,
Como si el oxígeno te alcanzara,
Como si el frío no te hiciera nada.

Respira lento, lento,
Como si tuvieras el tiempo del mundo,
Como si sólo dependieras de un respiro.

Respira lento, lento,
Como si no hubiera necesidad,
Como si murieras de felicidad.

jueves, 3 de febrero de 2011

Cadáver colectivo.

Me tosté en tus mejillas
Dice que fue el Sol... pero no.

El Sol andaba oculto seguro,
por eso apareció otra estrella más grande , luminosa y bello...


Estaba rojo mujer! 
Era torpe su postura pero logró que el rojo carmesí de su rostro y labios se confundieran con la tarde.

Estaba vestido de Tarde entonces! 
Era torpe, sí. Pero logró lo no conocido.

Un juego de luces perfecto. 
Lástima que duró lo que el Sol demora en sumergirse.

Sumergirse como galleta con chispas en la leche, 
como dedo en la herida a veces...

Sumergirse como lágrima en los labios, 
en esos días donde su luz destroza las pupilas.

Donde su luz encandila tanto, donde no se oye voz ni canto.
Cuando el pudor no está presente y cuando esta bien sentir a veces.

Ansío esas tardes. 
¿Qué hago cuando se opaca su rostro? Dime de qué placeres dispongo. Hay mucha bulla en estas calles...

Colores, voces, rostros, latidos de la tarde en medio de una calle de miradas.

Mujer, ¡ a merita el vino!

Ansio colores así; como de miradas confabuladas, como de deseos caprichosos, como de amores furtivos.

Placer eterno de gozar de sus pupilas taciturnas, 
de bailar en sus oidos silenciosos,
de jugar a enredarse en sus cabellos.

Pretender seguir su pensamiendo, cuando al fin inmóvil, calla. 
Absorber su respiración acompasada, hasta que la brisa de su aliento se impregne en mis entrañas.

A merita el vino, la sangre y los besos.

Hasta que el silencio muera, hasta que sus dedos hablen y griten por fin al viento sus conjuros para detener el tiempo.

Hasta que sus dedos ansiosos arriesguen su fortuna y palpen la agonía mis palabras. Espacio verdadero, profundo, inefable y secreto.


Laberinto descubierto pero no resuelto. Temor escondido pero no vencido. Amor involucrado pero no mostrado.
**(Carapulcra recién hecha pero no servida)


No hay quienes comiencen una partida. Mutismo impuro por uno, e insatisfechos caprichos por el otro.
No me atrevo. ¡Inútil! Esperanza tránsida y verdad incontrolable.
Incontrolable! Intocable! Inalcanzable sabor a par.

Entrelazada realidad,
consumo venidero,
añoranza lejana,
furtivo desenlace,
eminente desemboque...


Atrévete ahora tú, mujer!
A probar sin papilas gustativas lo que es el miedo, lo que causa el desenfado, lo que ronda en las cabezas.

El ansia es prematura. Sobre la espuma sepultante del mar se queja desvalido aún su pulso. Debe entregarse mejor a los goces de la encarnación misteriosa; debe naufragar como nota de piano perdida.

Con el mismo Sol que empezó,
aquél vestido de Tarde, 

aquél que se mezcló entre las calles como susurro de neblina; que no se repite y que al fin el cuello acaricia.

Su sal secó mi lenguaje. De pronto el río de la calle se puebla de sedientos seres, caminan, se detienen, prosiguen. No, no se repite. ¡Fue su momento, su vestido, su sol, su rojiza piel los que iniciaron este cadáver exquisito!

 Exquisito cadáver que se extingue en el último bostezo del sueño risueño.