Acabo de cumplir 40 años y aún estás conmigo. Aquí, a mi lado, celebrando. Increíblemente has soportado tantos años y, más aún, hemos celebrado tu cumpleaños también
Apenas estamos a mitad de los años que me prometiste que me ibas a querer. Y ahora que me amas y yo te amo, es tan sincero que yo este parada frente a ti; a pesar de que no te guste mucho dedicar palabras en público.
Te veo aquí-sí aquí- mi amor, a mi lado, alzando una copa en mi nombre. Aunque te has olvidado de varios detalles, estoy acostumbrada a que lo hagas. Y lejos de enojarme, te amo mucho más. ¿Manyas como me siento?
Creo que esa frase ya no se usa en esta época. Y menos en una persona tan antigua como yo y sin querer como tú.
Estoy viva mi amor. Viví y pasé los veintiún años, a pesar que de jóvenes me empeñaba a vivir menos y lo mencionaba cada vez que tenía la oportunidad. Que moriría antes que tú… pero ya ves, no pasó jamás.
Seguimos como en alguna oportunidad mencioné. Yo aquí y tú allá, tú allá y yo aquí. Pero, como te explico mi amor…estamos en el mismo sitio.
Me has soportado. Gracias a las fuerzas sobrenaturales, dormimos en la misma cama. No de un extremo al otro, sino juntos y no sabes cómo me alegro.
El estudio está a la derecha de nuestro cuarto. Justo donde antes de amarte, nace mi creatividad por dibujarte y escribirte diferente, todos los días que decido amarte con pasión, con la pasión con la que escribo.
Has pronunciado delante de nuestros amigos- esos a los que les tenías “miedo” cuando estábamos jóvenes- que me amas y no te arrepientes de haber desafiado al tiempo. Que nos arriesgamos a responder las preguntas que un día me hiciste en ese sitio web que se llamaba blog y que ahora ni existe, por el cual yo acepté ser tuya, tanto o más que hoy.
Han cambiado los tiempos. Acepto que yo también…tú también mi amor.
Doy gracias a nuestras frágiles memorias. Gracias a ellas nos enamoramos a diario y nos extrañamos casi tanto como en la universidad. En aquel lugar en donde sentí las primeras mariposas volando alrededor mío, las mismas que me dijeron que eras para mí.
Pensé… ojala me aguantes, ojala resistas mis ataques de posesividad, esos ataques a los que estas acostumbrada y que disfrutas.
No hay pasteles. Pero sí, un cumpleaños feliz. Tú sabes ¿no? Para no perder la costumbre.
Lamento decirte que después de todos estos años hay algo de lo que reniego y es el no haberte besado antes de que mis ojos te dijeran que te quería. Ya ves, yo te miro transparente hoy, deseándonos más años, más amor, más todo.
Se termina la reunión por mi cumpleaños. Tus palabras amorosas han conmovido a todos, sin excepción. Mis ojos te esperan.
Me sigues alentando a escribir, como ahora lo demuestro. Y tú tampoco te has quedado atrás. Felizmente, planté flores en el jardín, con cada una te he dicho te quiero.
Se me han pegado tus manías y a ti las mías. Soy tan tú y tú tan yo.
Sigo pensando en mis deseos de olfatearte, de escribirte en mi piel, de reconocerte en la oscuridad, de sentirte en las sombras, de pegarme a ti como el olor del cigarrillo que te gusta.
El departamento está como lo queríamos. Lo decoré, me dejaste ¿te acuerdas? Se murió el perro, el snauser al que logré querer, pero ya lo sé, quisieras otro.
El matrimonio “de algún día”, lo vivo todos los días. Muy nerviosa me alisté; para que ese día te des cuenta de que debías amarme todos los 35 años siguientes que nos quedan, pero se nos acaban.
Cumplir 40 junto a ti… es sentir que tengo 19.
¿Sabes que adoro esta entrada?
ResponderEliminarSi no lo sabías te lo digo...
¡¡ADORO esta entrada!!
¡¡También a ti!!
=)