martes, 29 de diciembre de 2009

Sabor a nada

Eran las 12 en punto de la noche. El carro, auto, vehículo, en el que me transportaba, iba a gran velocidad. Extrañamente, ya había llegado a mi casa en menos de 30 minutos.
Para entonces, mi reloj marcaba las 12:15. Lo que me parecía bastante extraño, no pensé, no pensaba en ese momento.
Mi cabeza y mis sentidos, se encontraban encerrados en un lugar tan lejano y remoto que ni yo, la propia dueña, los podía hallar, ni si quiera percibir.
Minutos previos a las 12, también había sentido su ausencia. Se habían esfumado. Yo estaba físicamente caminando en la calle pero mi “yo interior”, el que supuestamente es espiritual, se había ausentado -digamos que por varias milésimas de segundo-
25 de diciembre de 2009, un gran día para salir a pasear. Cuando todo esta el 50% más que en fechas comunes, en realidad no era eso lo que me causaba la desconexión conmigo misma, era, no sé, hasta ahora ni escribiendo lo sé…
Ningún deja vú esa noche, excepto el momento en el que camine sola mirando las flores. Había estado esperando que llegue, iba con algo de retraso, 20 minutos dijo, para ser exacta.
Nos divertimos un rato y bueno, pagué algo que antes no era obligación, ni menos una apuesta. Era como me gustaba describirlo, una dádiva. Algo que no se pide, se recibe. Intentamos en 3 oportunidades. Yo tenía que cumplir, era el trato -aunque hubiera deseado no negociar un beso, eso no se negocia-
En el último intento, en una banca de cemento, en plena avenida y con poco transito (de personas y de autos), nos volvimos a besar -la tercera la vencida- sin embargo, no fue así. Me detuve, me separé…
Lo único que pasaba por mi mente era, no tu boca, no la mía, ni si quiera que aliento tenia. Era quien nos vería, si alguien me reconocería, si pasaría alguien conocido, que diría la gente, se vería mi lunar en esa posición.
Ya no quería provocarte. Sentí como mordiste mi labio superior, también sentí como, yo, por inercia, movía mis labios y sentía como chocaban nuestras bocas, abriéndose y cerrándose lentamente. ¡¿Donde estaban las mariposas?! ¡¿Donde estaban las chispas?!, ¡¿donde estaba el…el…el… ¡¿amor?!.
Mi transporte se acerco, el semáforo en rojo, ya tenia que irme. Eran casi las 12 y “cenicienta” o sea “yo”, ya había perdido el toque -desde ese momento o antes, no lo se. Ágilmente monte el vehículo y me fui. Yo no pensé si quiera en voltear, en despedirme como lo hace la gente enamorada.
Enamorada. Esa palabra ahora me quedaba enorme, enorme. En el camino hacia mi casa, la única palabra que podía repetir mentalmente era, no me supo a nada, me siento vacía, vacía, vacía, vacía. Eso causo que yo me sintiera confundida. No podía creerlo, días atrás me sentía enamorada, exactamente 2 meses atrás, me sentía como un globo lleno de helio. Ahora un simple beso, era eso y no me sabía a nada tu beso, a nada.
Me preguntaba porque había matado todo…había olvidado el sentirte. Pensaba como paso, no llore mas desde que supe todo, no sentí mas desde que me entere, no te quise besar -no tenia ganas- desde la ultima vez en que me rehusé, no te extrañe mas, desde la ultima vez que yo te llame.
No recordaba como besabas, era una extraña besándote y cuando me mordiste, me pregunte aun más, quien eras, me mordías antes o lo aprendiste mientras me mentías, mientras finjáis, mientras yo pensaba que me querías.
Siempre me había desesperado por un beso tuyo, siempre le había puesto algo de pasión, siempre había sentido mariposas, siempre tu…siempre tu.
Ahora entiendo como te sentías. Ese pudor por tocarme en frente de todos, ese malestar, esos besos cortos, esos deseos de verme poco; eran porque te sentías como yo me siento ahora, vacía, al tenerte a mi lado.
Es horrible dejar de querer a alguien. Jamás me había pasado. Quería ponerle a mi beso más sabor. Iba ser inútil, sabia que no, que tus sentimientos no habían cambiado desde que nos despedimos de la relación, eso creía saber. Nunca supe que sentías tú y nunca entenderé el motivo de tus limitaciones para querer y para hablar.

1 comentario:

  1. Cruel y despiadado pero cierto. Como lo dices con sabor a nada para ti. Con sabor a desconcierto para mi! Fue lo que sentiste y no sé porque me atrevo a decir que hubiera dado cualquier cosas por que no lo sintieras.

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